sábado, 13 de noviembre de 2010

Hemos cambiado

Salgado contra su antiguo equipo
Blanco o negro, ángeles o demonios. Ayer a las 20:30 comenzó en Donostia Arena uno de esos derbis que te gustan vivir. Desde el primer segundo se notaba la tensión que recorría las gradas. A cualquier movimiento bueno o malo se chillaba, se silbaba, se aplaudía, la gente estaba metida en el partido y querían que este derbi no se escapara.

Y es que este año los guipuzcoanos están dando de que hablar, a priori se puede pensar que el cuarto puesto que ocupan en la clasificacion actualmente no es propio para un equipo de sus características, pero ayer demostró que vale más la ilusión, que el músculo, que vale más las ganas que la calidad. Y es que este Lagun Aro, tiene ambas cosas. Puede que no tengamos jugadores de renombre, pero somos un equipo que cada jugador hacer grande al colectivo.

El partido fue intenso, de esos en los que no te puedes distraer ni un segundo, de los de choques y bloqueos, de los que te provocan un gran desgaste físico, pero de los que encanta salir victorioso, que aunque sea un partido más, en realidad para la afición y para los jugadores la victoria de un derbi es más que un simple partido, es ganar a tu vecino, y es que a todos nos gusta ser el numero uno en el vecindario.

Doblas, dio una vez más un recital, las metió de todos los colores, incluso llego a meter una canasta casi desde los 6,75. Su conexión con Miralles en el tercer cuarto dejó cao a la zona del Bilbao Basket, que no sabía como salir de este huracán. Tapón de Doblas, mate de Miralles y Doblas. Por otro lado Baron como siempre soltaba la mano con facilidad y hacia disfrutar a la afición de sus bellisimas canastas y es que este chaval las enchufa de una manera soberbia. Pero todo el protagonismo se lo llevo ayer Salgado, en primer lugar porque se media a su ex compañeros y al amor de su vida. Y en segundo lugar porque fue de los mejores del partido. Resultaba extraño ver como los 19 puntos que anotó el de Santutxu aumentaban en el marcador local y es que ayer nos vino bien no encontrárnoslo como rival. Por otro lado Panko sufrió en primera persona la tensión que se respiraba en el partido con el rifirrafe con Hervelle, que le supuso una técnica.

Al final del partido los bilbaínos acabaron haciendo hasta la ola con los donostiarras porque vieron con sus propios ojos que hemos cambiado, que somos un equipo que vamos muy enserio y que este año vamos a demostrar en la copa que la ganas y el colectivo consiguen crear un equipo grande.

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